Vivo.
En la soledad angustiosa de nuestra separación,
yo vivo.
En la caricia indeleble que anticipa tu sonrisa,
yo vivo.
Soy
y respiro,
en la niebla tibia de tu aliento;
muero
en la soledad insoldable de tu dolor.
Vivo,
en la húmedad penetrante de nuestro clímax.
Respiro.
Interpreto los signos de tus caricias,
jeroglífos eternos del amor.
Vivo.
Vivo en nuestro silencio,
palabras no dichas,
sumergidas en frases anticipadas,
completas por un beso.
Vivo en el pliegue de tus labios.
Vivo, respiro, muero.
Muero en mí.
Vivo en tí.



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